O Sucesso na Argentina de um Director en Tránsito

Gerald Thomas está en Córdoba. Por tercera vez, el genial director presenta su obra en el Festival. Trae pedazos de mundo y describe el escenario global con palabras duras. Anoche tuvo un accidentado debut.


A la luz de la genialidad

El apagón que sufrió la ciudad de Córdoba conspiró contra la presentación del destacadísimo director Gerald Thomas, que anoche estrenó dos obras en el auditorio de la Ciudad de las Artes.

Después de una hora y 20 de espera, el mismo Thomas, micrófono en mano, mantuvo al público que llenó la sala al tanto de lo ocurrido durante el montaje de sus obras. Hay que aclarar que son puestas de altísima complejidad técnica y que el apagón desconfiguró la computadora.

La primera obra, Terra em transito, mostró a una diva de ópera encerrada en su camarín dialogando con un cisne, especie de mascota acorde con el escenario de alta cultura. El director, una vez más, mezcla todos los estímulos de la cultura de masas en un discurso que la extraordinaria actriz Fabiana Gugli dijo en correcto castellano. El absurdo y algunas sorpresas de la trama fueron acompañados por una performance impecable de la actriz.

Luego del intervalo, Thomas ofreció Rainha Mentira Queen Liar, una obra de un dramatismo que dejó sin aliento al público. El mismo Thomas había anticipado que es la historia de su madre, lo notable es el formato y el montaje sonoro del que se vale para contar en off los momentos trágicos de la vida de su madre, fallecida en agosto de 2006.

El director demostró su calidad de dramaturgo y poeta y la concepción visual de una puesta que hace honor a su calidad de regisseur.



La actriz Fabiana Gugli tuvo un desempeño impecable en "Terra em transito". Foto: LaVoz / Sebastián Salguero

Entre sorbo y sorbo de agua mineral, Gerald dice que adora Córdoba, que es apenas un pasajero en Brasil, que trae unas obras que responden a los estímulos de la historia del siglo 20 y a la propia biografía. En el lobby del hotel, el hombre tan delgado, de cabellos largos, tez blanquísima y anteojos, explica qué es Terra em transito, una de las obras que presenta en el Festival y que debutó anoche en una accidentada velada, interrumpida por el apagón y sus consecuencias en el armado técnico.

"Tierra en tránsito era parte de la tetralogía titulada Asfaltaron la tierra. Las otras obras eran: Un bloque de hielo en llamas, Brasas en el congelador y Asfaltaron el beso", dice enigmático Gerald. Una de las características del director y regisseur que vive entre Londres y Nueva York, que fue discípulo de Samuel Beckett, es la elección de actores de distinta procedencia: los de larga trayectoria se encuentran con el del programa de televisión que se ve pasada la medianoche. Thomas logra la transformación de los actores. Por eso prefiere jugar con los opuestos permanentemente.

"En Brasas en el congelador, el hielo no se prende fuego y las brasas no se mantienen en el hielo: son parte de una dialéctica imposible", dice, y se detiene en la temática de otro título de la tetralogía: Asfaltaron el beso. "Ahí tomo historias particulares entre Beckett y yo, que nunca había contado antes, como, por ejemplo, el origen del nombre "Godot", el de Esperando a Godot".

Cuenta Gerald que en 1938, un tal Godeaux era ciclista del Tour de France, muy famoso. Godeaux largó pero cambió de rumbo y se fue a Italia. Abandonó la competencia sin que la gente supiera la decisión que había tomado. En vano lo esperó el público en París durante cinco días. Godeaux no llegó. "Beckett pensó que aquello era muy interesante. Beckett jugaba con las palabras. 50 años después, en mi obra, Alan Schneider, el director de Beckett por antonomasia, fue a llevar una carta y tuvo un accidente: un ciclista lo atropelló. Juego con humor negro: Godeaux reapareció 50 años después, en Londres", comenta sonriente.

Tierra en tránsito es el texto que sobrevivió. Fue un éxito; se puede montar fácilmente porque es para dos actores. Una actriz está en el camarín, está preparándose para cantar la última aria de Tristán e Isolda. Ahí está, aburrida. Gerald Thomas ha puesto esa ópera en muchas partes del mundo; la sabe de memoria. Cuenta el argumento de Terra... y tararea ligeramente el aria. "La soprano está horas esperando la entrada; ella entra en los últimos 15 minutos. Yo acompaño a los cantores, voy a verlos al camarín. Están tejiendo, tomando algo", dice con picardía y se toma la nariz. "La gloria final es la soprano.Él muere en sus brazos. Dirá el cantante: ‘ŃPara qué mierda perdí la voz cantando, para que aparezca esta mujer!’", comenta.

La obra vuelve a unir los diferentes roles del discípulo de Beckett, en un juego escénico. "En esta obra cuento la historia política del siglo 20: Bahía de los Cochinos, la crisis de los misiles, Brigitte Bardot y la defensa de los animales; la Guerra Fría; el Muro de Berlín, los eventos más importantes del siglo están en la obra, hasta las muertes ("asesinatos") de Versace y Lady Diana; esta cuestión de que la corona británica no quería que ella se casara con un islámico", señala.



Estímulos contemporáneos



- ¿Es difícil, con tantos estímulos, crear una obra?

- Para nada. Soy también un cronista; escribo para varios periódicos del mundo entero. Vendo columnas en todas partes. Además tengo un blog. Lo visitan miles de lectores. Si consiguiese 21 mil personas por semana, en el teatro, sería un Donald Trump-Trampa.

- ¿Qué elegiste contar en la otra obra, "Rainha mentira Queen Liar"?

- Es la triste historia de mi familia, absolutamente real.

Gerald bebe agua y amplía el tema: "Cuando mi madre murió en agosto de 2006, en Río de Janeiro, no tuve el coraje de ir al funeral porque nunca tuve intimidad con ella. Yo me fui de casa a los 13 años y no mantuve relación con mi familia. Mi madre después de una migración por varios países se quedó en Río, no quiso volver a Londres. Encontró una comunidad de alemanes, checos, ingleses, americanos, en medio del paisaje, con el pan de Azúcar, el Corcovado. Todo eso que detesto. Estoy en plena crisis con el Brasil, con el Brasil xenofóbico de Lula".

Dice Gerald que el camino (político) de Brasil es increíble. "El discurso de algunos intelectuales cambia para acomodarse al nuevo gobierno. Yo ya vi esta película. No salgo del circuito Londres–Nueva York. No tengo casa ni vivo en Brasil; soy sólo un pasajero en San Pablo". Para demostrarlo Gerald saca del bolsillo la tarjeta magnética del hotel donde para cuando va a trabajar). E insiste en que es un pasajero hasta que el país se estabilice mentalmente. "Cosa que hizo Argentina, que en muy poco tiempo se libró de cinco presidentes. Los argentinos...", dice

Otro sorbo de agua mineral. Thomas está leyendo La era de la turbulencia, de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Allí leyó sobre el poder que tuvo la Argentina al final de la Segunda Guerra Mundial. Ese dato lo lleva a una pregunta retórica: "Trabajo con la hipótesis, me pregunto, qué podrían hacer nuestros países si tuviésemos el poder mundial, si fuésemos realmente grandes potencias mundiales. Es una pregunta sin respuesta. Brasil, Argentina, Venezuela están siempre en situación de reclamo. La corrupción en Brasil es indescriptible, nunca vista. Me pregunto por qué el pueblo brasileño no sale a la calle. Acá no pasa. El argentino no es pasivo, gracias a Dios. El brasileño reclama pero no toma decisiones ni lucha por sus derechos. Por lo tanto, la corrupción aumenta. Cada día aparece un escándalo diferente, es como un entretenimiento, como la novela de la tarde".

Asimismo Thomas encuentra similitudes entre esa actitud pasiva y lo que ocurre en Estados Unidos: "En los ’60 y ’70, estábamos luchando contra la Guerra de Vietnam y la policía nos daba... Hoy, Bush comete atrocidades en Irak y no pasa nada, la miramos por televisión mientras comemos waffles, comida orgánica, o la droga de hoy, la de ayer y la de mañana. Es una locura. Ahora se preguntan quién acompañará a Hillary Clinton.Ésa no es la solución. La revolución es la de la personas en la calle, pidiendo que se cierre el Senado para que deje de sostener con Ń720 millones de dólares por día! esa mierda de invasión en Irak. Por lo tanto no hay más dinero para escuelas ni salud. Y esa invasión se llama "petróleo".

Son los pedazos de mundo que trae el director cosmopolita. "Hilachas", corrige él, que ahora está trabajando en la adaptación del Tribunal de Nuremberg.

Fonte: LAVOZ.com.ar: http://www2.lavoz.com.ar/

GERALD THOMAS é autor e diretor de teatro; entre suas peças, estão "Trilogia Kafka" e "Flash and Crash Days"



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